Más Allá De Las Letras

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4 de junio de 2013

Nuevas obras...

31. Tiempo y música
Jeanne Hersch, 2013.
“Intentemos en primer lugar representarnos el tiempo tal como lo vivimos en nuestra vida cotidiana, cuando no pensamos en él”, son las primeras líneas de este extraordinario libro, en el que la autora se pregunta acerca de la intersección entre el tiempo actual, el tiempo vivido, y el “tiempo de la naturaleza”, ese que se organiza en una recta ordenada, convencida de que de la superposición de estos dos tiempos resulta la complejidad y el carácter problemático de la humanidad. Y la música, ¿trasciende el tiempo? ¿Qué tiene de fugaz y qué de permanente? ¿Es acaso la negación de lo irreversible? ¿O es la música el antiguo eco de nuestras épocas de espontaneidad, el mundo nuevo y abierto en la urgencia de la realidad?
32. 29 cadáveres
Pepe Cervera, 2013.
«El mundo es maravilloso», piensa Paul Bernardo, un criminal, mientras se dispone a descuartizar el cuerpo de su víctima con una sierra mecánica, en el relato “Wonderful world”, una de las ocho historias que hacen parte de este libro, basadas en crímenes reales. El autor evita en estos 29 cadáveres los juicios y las reflexiones morales, además aplica una mirada objetiva a una realidad violenta que cautiva y atrapa al lector.




33. El aventurero Vivar
David López Hernández, 2013.
Es 1741. Inglaterra desea las posesiones de España en las Indias y no dudará en apostarlo todo por obtenerlas. Treinta mil hombres y más de cien barcos, al mando del almirante Vernon, están dispuestos a arrasar las defensas de Cartagena de Indias, la llave de las Américas. Frente a ellos se alzan y rebelan hombres como Blas de Lezo, Sebastián de Eslava o Carlos Desnaux. Pero es en el campo de batalla donde el destino decidirá el ganador.
Allí es donde el aventurero Vivar, informador y soldado al servicio de la corona, tiene mucho que decir y muchas deudas que cobrar. Cínico, desesperado, burlón y suicida, es el soldado Vivar, a través de sus ojos y los de su aliado, el teniente Guillén, se narra una guerra que no libraron los generales y coroneles, sino la que tuvo como escenario de batalla el barro y la arena de las Indias Occidentales.

27 de mayo de 2013

Libro recomendado de la semana...

La señora Dalloway
“La señora Dalloway” es la cuarta novela de la escritora londinense Virginia Woolf, publicada el 14 de mayo de 1925. Construida con base en dos pequeñas historias que Woolf había escrito previamente, “La señora Dalloway en Bond Street” y su incompleto “El Primer Ministro”. Esta narración ha brindado un amplio campo de temas, desde el colonialismo (con Peter Walsh), el comercialismo y la medicina, hasta el feminismo, la bisexualidad (Sally Seton), y la política. La señora Dalloway continúa considerándose una de las obras cumbres del siglo XX.
La novela relata las vivencias de Clarissa Dalloway un sólo día de Junio en Inglaterra, después de la “Gran guerra”. Woolf maneja el tiempo de una forma única, moviéndose hacia atrás y adelante en el tiempo, y dentro y fuera de la mente de varios personajes, construyendo así una imagen completa, no solo de la señora Dalloway, sino de la sociedad en un periodo de entre guerras.
La historia se preocupa de numerosos temas. Pero ciertamente trata el feminismo y la locura, tan notables en los personajes de Clarissa Dalloway y Septimus Warren Smith. Clarissa es la típica mujer de los años de guerras, el “ángel de la casa”, además de personificar la represión sexual y económica. Por otro lado, Septimus representa al héroe de guerra traumatizado, ejecuta sus pensamientos detalladamente, pero vinculado con la locura y la depresión.
La autora se ha convertido en cada uno de sus personajes, en el caso de Septimus, se habla de las peleas con la depresión maniaca (Woolf alguna vez intentó lanzarse por una ventana como Smith finalmente lo hace).
El libro inicia con la oración, “La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores”. Este es el evento actual, lo que sigue, es un juego con el tiempo y las mentes de los personajes. Por ejemplo, se relata el pasado de Clarissa Dalloway, sus memorias vigentes de Bourton donde pasó su adolescencia, muchos años atrás, antes de ser la señora Dalloway. Sus recuerdos de esos tiempos la llevan a pensar en Peter Walsh; recuerda algunas sus frases “¿Reflexionando entre los vegetales?”, o algo así, no consigue ser exacta. Pero también piensa que será de él en el presente: “Estaría de vuelta de la India uno de esos días, Junio o Julio, olvidó cuál” (2 o 3). Sin embargo, unas líneas más adelante, Clarissa se encuentra en la calle, esperando que pase la furgoneta de Durtnall para poder cruzar el camino e ir a comprar las flores.
En estas “líneas de inauguración” el lector notará la relación tan fuerte entre el pasado y el presente. Pero también entenderá que el pasado no es sólo un antecedente, porque poco a poco va haciendo parte del presente, gracias a la virtud de las asociaciones de Clarissa.
La historia general se basa en memorias, sin embargo, todo transcurre durante un solo día en el mes de Junio, a excepción de los flashbacks. El recurso principal que maneja Woolf, es el fluir de la consciencia, es decir, detallar y seguir cada escena a través de los pensamientos de un personaje. En repetidas ocasiones, en una misma escena se presentan diferentes puntos de vista, exponiendo los monólogos interiores de una manera intercalada, como sucede cuando varios personajes se encuentran en la misma plaza, sin conocerse entre sí, reflexionan el uno del otro. Al pasar de las páginas, Virginia Woolf pasa del discurso directo al indirecto alternando la narración con descripciones y comentarios de un narrador omnisciente, diferentes puntos de vista de distintos personajes, sumado a esto están los monólogos interiores anteriormente descritos. A pesar de esto la novela tiene su punto de foco en Clarissa Dalloway y en Septimus Warren Smith.
Durante la fiesta de la señora Dalloway, ésta se entera del suicidio de Septimus del que nunca había oído hablar. Al principio se horroriza que dicho tema tenga lugar en una fiesta, pero luego, poco a poco, comienza a admirar el acto de ya mencionado extraño, considerándolo como un esfuerzo para preservar la pureza de la felicidad. Como dato curioso, la idea original que Virginia Woolf tenía para este momento era hacer que Clarissa se suicide durante la fiesta.

“La señora Dalloway” explora nuevos terrenos, abarcándolos de una manera estructuralmente similar a la que usa James Joyce en “Ulises”, y busca exponer un aspecto diferente de la experiencia humana.