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27 de junio de 2013

El humor literario...

“El humor no es un don del espíritu, sino del corazón.” Ludwig Börne
El humor se considera como partícipe en la literatura casi desde los primeros textos escritos. Pero oficialmente aparece como un producto posterior a las obras clásicas y a los géneros literarios, como una reacción creativa para “salirse de las márgenes” y dar una visión distinta a la existente. Además, cabe resaltar que hay obras clásicas que son sátiras de la realidad del autor.
El humor siempre ha sido un arma del hombre; usada para combatir los infortunios de la vida y reírse de ellos e incluso de sus propias desgracias. Ver la vida con humor supone una filosofía no de la renuncia sino del optimismo. Advirtiendo sobre el carácter desafiante del humor, alguien dijo: “Cuando al tirano se le puede llamar tirano el humor deja de ser necesario”, sin embargo el humor, sin importar lo que suceda, es esencial para vivir de una buena forma: alegre, tranquila, optimista, etc. La risa es la mejor terapia y su compañera, la burla es la inteligente arma a la que ni los ejércitos más poderosos han podido vencer.
“El ser humano solamente tiene un arma efectiva: la risa.” Mark Twain
La vida del humor va desde el folclor de cada pueblo (coplas, refranes, dichos, etc.) hasta las obras de autores clásicos y contemporáneos, además de los blogs actuales de Internet y los espacios donde cada quien expresa su sentir con un ingenio propio, demostrando que la risa comienza en la realidad. Sin embargo, el desafío del humor no lo es solo desde el punto de vista de los temas que aborda sino también en la forma en que lo hace. Artistas de todos los tiempos han empleado el humor para parodiar y combatir a los gobernantes, describiendo la realidad de una manera cómica.
Construir un texto irreverente, irónico, cínico, satírico, sarcástico o burlesco no es simple, ni mucho menos se trata de improvisar, por el contrario, éste responde a técnicas y procedimientos literarios que pueden ser estudiados y dominados, para lograr una comunicación más efectiva.
“La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.” Friedrich Nietzsche
La heterodoxia de la Real Academia Española admite actualmente como humorístico el género que enjuicia la realidad resaltando el lado risueño o ridículo de las cosas. Y en esas palabras caben, desde las comedias aristofanescas hasta las más poéticas de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna.
Algunos ejemplos por cada movimiento literario son:
La antigüedad - Homero y la parodia de sus propias epopeyas: “La Batracomiomaquia”. En la comedia griega destacan Aristófanes y Menandro, mientras que la comedia romana ofreció a Plauto, Terencio, Horacio y Marcial, estos dos últimos usando el género que quisieron ver como propio, la sátira.
Edad media – Fueron muy importantes las fábulas y los apólogos, además de los refranes y la llamada “literatura tradicional”. Todas estas recopiladas por los nobles.
El renacimiento – “La divina comedia” de Dante Alighieri, “Decameron” de Giovanni Boccaccio, François Rabelais, en su obra “Gargantúa y Pantagruel” en la que consolaba a los enfermos en sus días de aflicción y que tomaba el humor como algo curativo en sí mismo; las misceláneas de Luis Zapata o la “Silva de varia lección” de Pero Mexía; el humor usado como amargo contraste en “La Celestina” de Fernando de Rojas, con esta obra nacen las llamadas tragicomedias. Usado muy a menudo en la novela picaresca, especialmente en su máximo exponente “Lazarillo de Tormes”.
Barroco – Aquí aparece la obra maestra del humor “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes, también las comedias de Tirso de Molina y Pedro Calderón de la Barca; Francisco de Quevedo y sus juegos de ingenio, sus epigramas y sátiras. En Inglaterra William Shakespeare y Ben Jonson escribieron excelentes comedias, tragicomedias y sátiras.
Siglo XVIII - Voltaire destacó por el uso del humor irónico, Jonathan Swift por su humor negro, En España destacan Diego de Torres y Villarroel, León de Arroyal y el médico Manuel Casal. Son también famosas las fábulas o las amplias sátiras en verso. Además Lawrence Sterne sobresale por su originalidad, con su obra “Tristram Shandy”.
Siglo XIX – Escritores como Charles Dickens, Mark Twain, Ambrose Bierce y Óscar Wilde. A través de la prensa y la sátira política aparece la obra de Juan Martínez Villergas, las “Fábulas” de Juan Eugenio Hartzenbusch, las revistas de humor creadas por Wenceslao Ayguals de Izco y la obra poética, principalmente de sátira política, de Miguel Agustín Príncipe. El humor finamente irónico de la novela realista de Juan Valera, además artículos satíricos de Leopoldo Alas y otros autores integrantes del conocido Bilis club.
Siglo XX - El humor gráfico y el humor cinematográfico; se desarrolla la viñeta de humor o chiste gráfico a través de los periódicos y se difunden revistas de historietas. Aristas como Tom Sharpe, Jerome K. Jerome, Gerald Durrell, Evelyn Waugh, P. G. Wodehouse, David Lodge, Gilbert Keith Chesterton, y Terry Pratchett (Inglaterra); Cecil Saint-Laurent y Pierre Daninos (Francia); Giovanni Guareschi, Pitigrilli y Darío Fo (Italia); Álvarez Quintero, Carlos Arniches, Pedro Muñoz Seca, creador de la fórmula teatral astracanada, Wenceslao Fernández Flórez y el creador de la greguería, Ramón Gómez de la Serna (España); Paco Poblet, autor de la novela satírica “Viuda de Adán e Hijos”, Conrado Nalé Roxlo, Roberto Fontanarrosa y Joaquín Lavado (Argentina); Alfredo Bryce Echenique (Perú); y ocasionalmente Julio Cortázar con “Historias de cronopios y de famas” o en cuentos como “No se culpe a nadie”.
“A fin de cuentas, todo es un chiste.” Charles Chaplin

1 de junio de 2013

Animales literarios...

Si me hablan de animales en la literatura, me vienen a la mente recuerdos de aquellas fábulas del griego Esopo o del poeta español Tomás de Iriarte, también del colombiano Rafael Pombo o de algunos cuentos, que televisan, de los hermanos Grimm. Muchos de los lectores no recordarán el autor de las fábulas que cuando niños escuchábamos en la lectura de nuestros padres y quizás en el audio de un CD, de la radio o del televisor, pues bien será más fácil si les nombro algunas de ellas: “El león y el ratón”, “La gallina de los huevos de oro”, “El león y la liebre”, “El gato y los ratones”, “El renacuajo paseador”, siendo estas tan solo una pequeña parte de todas las existentes, pero es para que el lector haga memoria de historias, que posiblemente, hayan marcado su vida o al menos haya escuchado, puesto que será necesario para la lectura de este artículo, regresar a nuestra primera etapa de vida, la niñez.
Antes de continuar, debo aclarar el concepto de fábula, para que hablemos en el mismo “idioma”. Las fábulas son composiciones breves literarias en las que los animales, plantas u otros objetos presentan características humanas.
He de suponer que la mayoría de los lectores han pasado o están en el colegio, siendo así, recordarán que el nombre Rafael Pombo, les sonará conocido, o los clásicos cuentos acerca de la carrera entre la tortuga y la liebre, de la gallina que pone huevos de oro, del asno que se queja de su vida o quizás de aquel viejo perro cazador que ya no agarraba a los jabalíes, etc. Estas fábulas han sido parte de nuestra vida como estudiantes; porque normalmente los profesores nos leían cuentos cuando estábamos en los cursos menores a segundo grado; tal vez algunos hayan hecho parte de una presentación teatral de estas narraciones o han observado una de estas. Las fábulas son un claro ejemplo de la presencia de los animales en la literatura y más allá, en nuestras vidas; gracias a la moraleja que cada historia trae consigo.
Debido a las grandes cantidades de historias de animales, me veré obligado a escribir acerca de unas pocas.
Jack London, uno de los autores que quizá ha utilizado al mundo animal en sus narraciones, un hombre aventurero, que refleja en sus obras la relación entre la naturaleza y el hombre en un terreno tan hostil como lo son las tierras de Alaska. El escritor estadounidense sabe cómo describir perfectamente lo que sienten, tanto humanos como lobos (animal que generalmente protagoniza sus novelas), podemos decir que es el claro ejemplo de los tiempos en los que vivía. London es muy famoso por historias como: “Colmillo blanco”, “El lobo del mar”, “La llamada de la selva”, entre otras, han marcado una estrecha relación entre el mundo animal y la literatura.
Como ya lo he dicho anteriormente, han sido muchos los animales protagonistas en los libros y es gracias a estos que conseguimos entender ciertos temas, haciendo uso de analogías y metáforas. Por ejemplo, en “Soy un gato” de Natsume Soseki, es una descripción vívida de la cultura japonesa, escrita por un gato sin nombre, “Mundo al revés”, “La guadaña entre las flores” de Ángel Padilla, “Rebelión en la granja” de George Orwell e incluso la famosa novela “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll. Otro animal muy conocido gracias al cine, fue Lassie. Personaje creado por el escritor británico Eric Knight en una breve historia titulada “Lassie vuelve al hogar”, publicada como cuento en el periódico Saturday Evening Post en 1938 y que posteriormente de manera sorpresiva se extendería como una novela en el año de 1940.
Si se siguiera la lista de animales literarios no acabaríamos jamás, teniendo una inmensa lista de personajes pertenecientes al mundo animal.
Dicho todo lo anterior podemos concluir que los animales han jugado un papel importante en el arte y en la historia de la humanidad, tanto en la realidad como en la fantasía.