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15 de junio de 2013

La sociología de la literatura...

Cada obra es una expresión del escritor, a su vez este se encuentra en un contexto histórico e influenciado por los sucesos contemporáneos, además de conocimiento impuesto y autodidacta; lo anterior influye en los textos producidos por los autores. Sin embargo, existen escritores que su escritura se caracteriza por ser “atemporal”, es decir, fuera de contexto.
La sociología de la literatura es un método de estudio de las obras literarias, aquellos que analizan las obras en busca de una clave interpretativa que está más allá de la lingüística del texto. En resumen, establece conclusiones basadas en la consideración de la literatura como una realidad, un fenómeno o una institución social; relacionando las obras literarias con sus autores, la sociedad y el momento histórico en que son escritas, además de la orientación política que las inspira.
Existe una gran variedad de relaciones que se pueden establecer entre la literatura y la sociedad. Sin embargo, en esencia se resumen a dos: el análisis pretende describir y conocer detalles de la sociedad utilizando el texto literario como base, en última término, en las posibles relaciones entre las estructuras literarias y las sociales. Generalmente, la anterior línea se asigna filosóficamente al marxismo.
Para la sociología de la literatura, el autor de las obras es un integrante más de su grupo, y su escritura es la manera en que se expresa; a la vez, el escritor posee una lucidez, consciente o no, que lo hace plasmar en el texto, de manera crítica, su axiología.
Existen tantos puntos de vista que las correspondientes formas literarias también deben cambiar. Por ejemplo, la novela es la manera como los escritores expresan, directa o indirectamente, una crítica al mundo de su época, narrando la concepción de la vida; la tragedia y la epopeya. Las formas de la literatura son variantes porque la axiología de los seres humanos también lo es, depende de su inscripción en una cultura y una época determinadas.
El sociólogo de la literatura trabaja en sacar a la luz las conexiones existentes entre la vida y las obras literarias. Primero Lukács, luego Goldmann, inspirado por los escritos del primero, y posteriormente Bajtín, han escrito acerca de la teoría de la relación literatura-cultura. Los tres encontraron algo en común, que al variar las relaciones hombre-destino-mundo, las tomas de posición del hombre también se modifican. Lukács sostiene que “la poesía representa las conexiones últimas entre el hombre, el destino y el mundo, y sin duda ha nacido de la correspondiente profunda toma de posición, aunque a menudo no se sabe nada de su origen”.
Todo acontecimiento literario trae implícito la presencia de escritores, libros y lectores o, de una manera general, creadores, obras y un público. Constituye un círculo de intercambios que, mediante una técnica u objeto se transmite, en este caso el arte, la técnica y el comercio, son los que unen a unos individuos a una colectividad más o menos anónima y limitada.
Un pequeño ejemplo: “originariamente, no se «hacía», sino que se «tenía» literatura. Es la señal de pertenecer a la categoría de los «letrados». Para un contemporáneo de Voltaire, la «literatura» se opone al «público», doblete de pueblo. Se trata de una aristocracia de la cultura y, en la medida en que este hecho es un hecho social, el problema de las relaciones entre literatura y sociedad no es planteado conscientemente”.
Existe un método de estudio, que aunque originalmente no es sinónimo de la sociología de la literatura, ha terminado siendo similar y semejante; la sociocrítica. Ésta, en términos de wikipedia, se interesa por la procedencia y condición social de los autores, así como por sus ideas políticas y sociales como ciudadanos y su grado de integración en el proceso social; se interesa también por el grado de dependencia de los escritores respecto de la clase dominadora o las fuentes económicas que le permitían subsistir, y la necesidad de trazar una historia del autor en la sociedad.
El estudio que realizan los sociocríticos acerca de la base económica de la literatura y de la condición social del escritor está vinculado con el conocimiento del público al que se dirige y del cual depende económicamente. También se estudia el papel que desempeñan las instituciones sociales y asociaciones tales como el salón, el café, el colegio y la universidad, y, claro está, el papel del Estado, que es de gran importancia al ser uno de los cimientos de los estudios de la sociología o lo que esté relacionado con la misma. Además éste consigue intervenir en la fomentación o en la prohibición de la lectura, su control usando la censura o quema de libros.
Los estudios acobijados bajo el nombre de “Sociología de la Literatura”, parten de la idea de que la vida del humano es fundamental para lograr comprender y explicar la literatura, principalmente sus obras. En conclusión, los métodos sociológicos inscriben a todas las artes, incluyendo a la literatura, en el ámbito de la cultura.
Hemos llegado a fiarnos de nuestros análisis y de nuestra mente, y ésta es sin duda la base del futuro, el motor más eficaz de las investigaciones de la sociología literaria; la necesidad de una política del libro

11 de abril de 2013

Literatura para la infancia...


Los libros son capaces de explotar al máximo nuestra imaginación, por ende es de vital importancia que desde pequeños se les incursione en el mundo de la literatura, relatándoles cuentos y poesías, al igual que ayudándoles a leerlas e inclusive a escribirlas, debido a que esto hará que el niño usé toda su capacidad de crear e imaginar y está comprobado que un infante mantiene un alto potencial de las mismas; al explorar nuevos mundos, hará que la mente funcione de una manera más optima y no tan “cuadriculada”.
Por esto traigo al tema al gran cuentista y poeta colombiano: Rafael Pombo. Su obra es extensa, reconocida a nivel mundial y primordialmente en la literatura infantil. Cuentos tan famosos como: “El renacuajo paseador”, “Pastorcita”, “Mirringa mirronga”, “Simón el bobito” y “La pobre viejecita”, nos hacen reflexionar acerca de la clase de personas que somos, de una manera poética y divertida.


El renacuajo paseador (Rinrin renacuajo): Un cuento que nos habla de cómo somos de obstinados e irreverentes con nuestras madres y de cómo nos dejamos llevar por las malas amistades.
Mirringa mirronga: En este relato nos muestra como nos preocupamos por atender a los demás de una buena manera. Pero a veces recurrimos a pedir los objetos y decoraciones prestados, sin tener mucho cuidado con estos, por lo que en algunas ocasiones los demás pasan por delante de nosotros y nosotros sobre ellos.



Simón el bobito: Es una historia de un niño campesino que no es estudiado, por ello no sabe afrontar las situaciones bien, o al menos eso creen, porque cuando se encuentra con un problema, siempre busca la forma de darle solución, de todas las maneras posibles, fáciles y lógicas. Este es el espíritu de niño que debemos conservar.




La pobre viejecita: Esta fábula nos deja la enseñanza de cómo, a pesar de tener todas las riquezas posibles, no somos felices y andamos quejándonos por todo, dándonos a conocer Pombo que lo que importa es lo que hay dentro del corazón.




Por esto y otras cosas es que debemos aprender de todo tipo de lecturas, “no juzgar un libro por su portada”, ni por su tema, ni por el público al que va dirigido; porque mientras tengamos nuestra mente cerrada, no brindaremos la oportunidad a títulos fuera de nuestro círculo de interés.