Más Allá De Las Letras

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24 de junio de 2013

Libro recomendado de la semana...

La llave de plata
Es una novela escrita en 1926 por el estadounidense Howard Philip Lovecraft y publicada por primera vez en 1929. El texto es alimentado por la intriga y el terror; sus páginas atesoran el misterio derivado de los siguientes hechos:
Cuando Randolph Carter cumplió los treinta años perdió la llave de la puerta de los sueños…
En una vieja casa de Nueva Inglaterra, cuatro hombres se encuentran reunidos en un salón sombrío de Nueva Orleans, intentando definir qué hacer con las propiedades pertenecientes a Randolph Carter, que había desaparecido misteriosa y repentinamente hace tres años. Lo que no saben es que uno de los presentes oculta un oscuro secreto. Los cuatro hombres son: el señor Ernest K. Aspinwal; el Sr. Phillips, el Sr. Etienne de Marigni, albacea del desaparecido Carter, y un personaje peculiar que había llegado de la India, se hacía llamar el Swami Chandraputra.
Habían pasado una gran cantidad de tiempo discutiendo severamente acerca del reparto, pues algunos creían que Carter estaba aun con vida. Carter era un hombre esotérico, conocedor de misterios acerca de lo ignorado por la mayoría de las personas. Cuando llega el momento de hablar del Swami Chandraputra él dice conocer el enigma de la desaparición, aduciendo a que lo había soñado en la India. Cuenta que la desaparición de Carter fue el 7 de octubre de 1928, a la edad de 54 años, además nombra otra desaparición, igual de misteriosa de un antepasado del mismo, ocurrida en el año de 1781, la de Edmond Carter, que había huido de Salem durante la caza de brujas. También describe algunos objetos extraños encontrados en un antiguo sótano: un pergamino incomprensible, un curioso cofre con inscripciones inentendibles, y una llave de plata labrada con raros dibujos. El Swami explica que estos eran objetos que Carter había descifrado como los referentes del traspaso de este mundo a otro, desconocido y misterioso, que es el más allá. La versión del hindú era que Carter se encontraba cerca de la caverna de las serpientes y mientras avanzaba encontró un lugar en el que había una grieta y éste, usando la llave de plata abrió el camino al mundo desconocido, donde no existía ni el tiempo ni el espacio; un mundo multidimensional. Allí habitaba una criatura terrorífica llamada “Umr At-Tawil” o “El de la vida prolongada”, según había descubierto siglos atrás un sabio árabe, que era la autoridad de aquel mundo. Entonces Carter, a pesar de sentir miedo, habla con ese ser a través del pensamiento. Desde allí comienza a sentir que ya no es dueño de su cuerpo y que es tan solo un espíritu, está siendo atacado por el miedo, por lo que acepta un desafío: traspasar la última puerta, donde tan solo existen criaturas extrañas y horribles que jamás hubiera imaginado. Carter suplica regresar a su mundo, y la entidad le advierte que tendrá graves peligros, pero Carter acepta. Y en tan solo un segundo se siente transportado a un planeta que existió miles de millones de años atrás, acto seguido nota que su cuerpo ha metamorfoseado, ahora está cubierto de escamas y se traslada reptando. Estaba horrorizado. Es difícil poder regresar, quizás imposible, sin embargo, pasa millones de años planeando la forma de volver a la tierra, hasta que consigue terminar su plan. Aprovechando un descuido de los habitantes del planeta, aquella criatura se lanza al espacio, con la ayuda de una capsula metálica, demorando miles de años en regresar, pero lo logra… En ese momento Aspinwal interrumpe la narración de Swami exigiéndole que acabe la farsa, pero éste entrega pruebas, en el momento en que De Marigny y Phillips se alejan, Aspinwal nota algo raro en él, lo trata de farsante, entonces el Swuami reconoce que lleva una máscara y que él es Carter, acto seguido Aspinwal le quita la máscara de improviso y lanza un grito de terror, luego cae tendido al suelo. Entran Phillips y De Marigny, y ven al caído, luego observan al Swami reptando hacia el reloj con forma de ataúd, lo ven meterse en él y cerrarlo. Pero al abrirlo, notan con sorpresa que está vacío, quedan atónitos y confundidos, mas como ellos no vieron la cara de Carter, dudan de la historia, y al no saber más de Carter, con el tiempo lo olvidan y terminan pensando que todo fue una farsa, y la narración termina con aquel misterio…
Al pasar de las páginas el lector encontrará por su cuenta los entresijos de la desaparición del señor Carter. Realmente no se puede saber a ciencia cierta el por qué de la desaparición de Carter, porque es solo producto de la ficción y el encanto del libro, que sale a flote al leerlo, trayendo consigo desasosiegos. El libro no dice al lector lo que sucede, ni el por qué; tal vez es el propósito del libro, terminarlo y preguntarse: ¿Cómo pasó?
Con este libro, una vez más Lovecraft consigue sumergir al lector en una compleja realidad paralela, las probabilidades de su existencia son tan altas que nuestros corazones dejan de latir por un segundo, congelando la sangre que se vierte por nuestras venas.

21 de junio de 2013

Los ojos del lector...

Asesinato en el Orient Express
Una novela policíaca creada por la escritora británica Agatha Christie, publicada por el Collins Crimaz Club el 1 de enero de 1934 y en Estados Unidos por Dodd, Mead and Company más tarde en el mismo año, bajo el título “Murder in the Calais Coach”. Un texto alimentado por el misterio, la intriga y la presencia del magnífico detective belga Hércules Poirot.
Su argumento se basa en lo siguiente: El Orient Express, el tren que se puede tomar todos los días, esta vez se encuentra varado en Estambul, pleno invierno. Poirot decide tomar el susodicho tren creyendo que en esa época del año suele estar prácticamente vacío. Pero aquel día era diferente, el tren va lleno y gracias a una buena amiga consigue una litera en el coche-cama. A la mañana siguiente despierta con la sorpresa de que una tormenta de nieve ha obligado a detener el tren, pero hay algo más, un americano, llamado Ratchett, ha sido asesinado con apuñaladas salvajes. A causa de la tormenta, nadie ha entrado ni ha salido del coche-cama. El asesino, se encuentra conviviendo con el detective Poirot, pero… el misterio recae en ¿Quién de los pasajeros lo hizo?
El libro se encuentra divido en tres: “Primera parte”, “Segunda parte: Las declaraciones” y “Tercera parte: Hércules Poirot se recuesta y reflexiona”.
En la primera parte se relatan los hechos superficiales y previos al asesinato: el viaje de Poirot para regresar a Inglaterra, luego de haber resuelto un caso en Siria, primero en el Taurus Express, acompañado por el coronel Arbuthnot y miss Debenham. Posteriormente Poirot decide viajar en el Orient Express, que curiosamente está lleno y no vacío como era de acostumbre en aquellas épocas del año, gracias a la ayuda de su amigo monsieur Bouc, que es director de la Compagnie Internationale des Wagons-Lits, ocupa una litera en el coche-cama, compartiéndola con Héctor MacQueen, debido a que un Sr. Harris no se presentó, pero a la siguiente noche consigue una litera para él solo, cedida por monsieur Bouc. Esa misma noche, cerca de Belgrado, Poirot despierta porque escuchó un misterioso y fuerte ruido, cerca de las 12:47 am, en el compartimiento de al lado, que está ocupado por el millonario Samuel Ratchett. Entonces Poirot se asoma y observa al encargado del vagón, Pierre Michel, que se acerca a la litera de Ratchett y este responde en francés: “Ce n'est rien. Je me suis trompé” (“No es nada, me he equivocado”). Luego de pedir una botella con agua mineral y de escuchar el insistente timbre que salía del compartimiento de mistress Hubbard, Poirot concilia el sueño. Pero un golpe en su puerta le vuelve a despertar, aunque esta vez cuando se asoma, percibe un ambiente silencioso, y sólo ve a una mujer de espaldas, con un quimono escarlata.
Monsieur Bouc le pide a su amigo Poirot que resuelva el caso, siendo él un detective, para entregarlo con mayor claridad a la policía. En la escena del crimen y en el tren encuentran numerosas pistas, como un pañuelo de lino con la letra “H” bordada, un limpiapipas y un botón de un uniforme. Cada pista parece apuntar a un sospechoso distinto, lo que hace pensar que estas han sido simuladas.
Luego de reconstruir un fragmento de una carta quemada, Poirot descubre que Ratchett era un fugitivo de los Estados Unidos, y que su verdadero nombre era Cassetti. Entonces recuerda que cinco años antes, Cassetti secuestró a una niña de tres años llamada Daisy Armstrong. A pesar de que la familia Armstrong pagó una grande suma de dinero por el rescate, Cassetti asesinó a la niña y escapó del país con el dinero. Desde ahí se cobraron vidas, pues Sonia Armstrong, la madre de Daisy, estaba embarazada cuando se enteró de lo ocurrido, esto le hizo dar a luz prematuramente, el niño y ella murieron, debido a esto, su marido se pegó un tiro, además la niñera Susanne al ser considerada como sospechosa por la policía, se lanzó por una ventana y murió.
En el segundo capítulo Poirot asume la responsabilidad de averiguar quién fue el asesino, usando el coche-comedor como escenario de entrevistas a los pasajeros, acompañado por su amigo monsieur Bouc y el doctor Constantine. El orden de las declaraciones es el siguiente: el encargado del coche cama, el secretario MacQueen, el criado Masterman, la dama norteamericana, la dama sueca Ohlsson, la princesa rusa Dragomiroff, el conde y la condesa Andrenyi, el coronel Arbuthnot, míster Hardman, el italiano Foscarelli, miss Debenham y la doncella alemana Hildegarde. En adición a las declaraciones, los tres encuentran el arma usada para asesinar a Ratchett, o Casetti. En las declaraciones hay algo que sorprende a Poirot; el secretario MacQueen dijo que su amo hablaba inglés, pero ningún otro idioma y que él funcionaba más como traductor que como secretario, lo que hace pensar que la voz que oyó el belga cuando se asomó y observó a Pierre Michel próximo al compartimiento de la víctima, no era la voz de Casetti. También revisan los equipajes de los pasajeros, y luego de esto Poirot al querer retirar una caja de cigarrillos de su maleta, se encuentra con que el quimono escarlata con bordado de dragones está en su valija, el detective lo considera como un reto y se regresa al coche comedor para reunirse con sus compañeros.
En la tercera parte se recuestan los tres a pensar en quién fue el asesino, pero monsieur Bouc y el doctor Constantine no lo consiguen, más Poirot si lo logra, aunque no lo dice aún. Posteriormente analizan diez preguntas claves para resolver el caso, y todo empieza a cobrar sentido para el director y el doctor; porque Poirot resuelve el misterio que cada pasajero oculta, de una manera sorprendente e impactante a los ojos del lector, ese análisis que caracteriza al detective. Al final Poirot reúne a los doce posibles sospechosos y da dos soluciones, luego se retira del caso…
Una novela llena de misterio, intrigante y emocionante para quienes sepamos apreciar un género tan complejo como lo es la novela policíaca. Agatha Christie maneja los hilos argumentales de una manera impactante, hace con ellos lo que quiere, los cruza, los distancia, los asemeja y finalmente los une. Además cabe resaltar que en su mayoría la novela transcurre en una parte del tren, la autora maneja bien los espacios y domina la técnica del drama. El lector no necesita una buena memoria, pues a medida que avanza el libro recuerda lo necesario, aunque quien se crea capaz de resolver el caso antes que Poirot, bienvenido.