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1 de agosto de 2013

Mural artístico...

¿Dónde es nuestro escudo?
Escrito por: Jhonny

Nunca pensé llegar a repugnar ciertas actitudes, a despreciar méritos que otras personas anhelan, tal vez solo fue alejarme para empezar a pensar, como esa vida de caricatura, es un suplicio para las personas que hacen las cosas sin pretender llevar un nota a casa que los dignificará frente a sus fabulosos padres, pues ellos creen atrapar el sol con dos manos, pero ¿¡qué Sol!? Si es que ellos van en busca del universo, porque sí, si es una vida de caricaturas, pero mal hecha, pues las hipocresías entre buenos y malos, se viven al paso de segundos, al paso de minutos, aún más fuertes, porque en un mundo de utilitaristas todo el mundo pretende ser el amigo de todo el mundo, hasta el momento que se dan cuenta que esa persona no es útil, y hacen la fácil, porque ni para eso se complican, simplemente, después empieza el rechazo, pero eso es lo único que festejo, que lo rechacen a uno, debido a eso las cuencas se dilatan, para dejar entrar, espectros que nos percibíamos, ahora sí, le doy la razón a las personas que no se quieren untar – verbo perfecto, para referirse a algo que es pegajoso pero fastidioso al igual que asqueroso-  con la crema innata de una sociedad. 
Nos han llenado de tantas mariposas la cabeza, nos han repetido tanto, que vivimos en una sociedad perfecta –aunque no lo sea-, que lo empezamos a ver como si la competencia fuese un aspecto supremamente natural y hasta necesario para nosotros, y aunque hasta de pronto lo sea, ellos saben utilizar muy bien la frase ‘en la guerra y en el amor todo se vale’ pues con dicha argumento, se puede comprender su pensamiento banal y superfluo, pues ellos, creen que piensan más que nadie, que por el simple hecho de ser una manada de fieras salvajes en donde todos se atacan, pero tangencialmente ninguno sale perdiendo, es algo loco que solo les sirve a ellos, tal vez porque las autoridades, en medio de la lontananza en que se encuentran, describen y nos dan a entender una ley especial para ellos, no se sabe por qué razón, nunca que ha tomado una acción contra ellos, pero lo único que si se sabe es que si fueran personas del común, más de uno de sus lindos traseros, estarían enmarcados por una correa, claro, dicho de manera metafórica, y utilizando cierta cantidad de ironía, para que no sonara tan crudo el mensaje.

Pero ya es hora de decir basta, de encontrar una salida a ese problema, porque así, vendando ojos ajenos, para hacer creer que ellos son perfectos pueden llegar muy lejos, pues nada se cae por acción propia, eso iría en contra de las principales reglas de la física y además sería ilógico, debe existir otra fuerza (nosotros, los ignorantes, que nos da envidia, que las autoridades les den una ‘manita’) porque en ese espacio en donde nos situamos todos los días, existe una rodilla en el suelo para los ‘mejores’ y una espada, con el filo bien agudo para cortarnos por la mitad y dejarnos descubiertos a sus burlas, a sus chistes fuera de tono, a su superioridad divina.

13 de julio de 2013

Mural artístico...

Anhelo para ciegos

La precipitación de los santos
ángeles sin alas pero con corona
enardecían creaciones de ímpetos
envueltas en la negra persiana
de su albor, ya todos parecían quietos.

Es al alcance de los divinos
el mundo de la tierra,
nada más ellos
quisieran esta veta deforme y rara.

Desenvuelven mantos de castigo
para obedecer a los eternos
divinos sin ego pero con cartón,
errantes de casas y edificios.

Brillo superfluo del cielo
¿Dios dónde está?, si niños
clausuran su fe, el perdido anhelo.

Es un estamento la Virtud
para el mundo del sufragio
dictamen de eterna juventud
voto por un espíritu –si existe- Ingenuo.

Se encadenan todos por moral
de manos y pies, el cuello queda suelto
para ver, supervisar y vigilar.
Los señores no se mueven de su puesto.

Se manchan de sangre, las cuencas
de los ojos, todo salpica, el agua
hace resbalar integridades y moralejas.
Jhonny

10 de mayo de 2013

Mural artístico...

As, así y asá
Lo entenderé, pero no lo enseñaré. Me dieron dos cartas, una era un as, la otra no me importa. Tenía full house, pero me sentía solo, jugando mi mano con apuesta al sol, que por cierto era verde y tenía tres hojas, como el as. Era un sol cotidiano, hastiado, inmaduro, pero no menos brillante. Tenía una jugada preparada. La pensé (la jugada no, las jugadas no se piensan) durante tres minutos hasta que el último de el trío de compadres se decidió por resignarse a la muerte en la mesa. Hacía falta algo  tan esencial y tan olvidable como la sal en el espagueti insípido que preparo ¿Qué es? ¿Qué pensé? ¿Qué hago jugando con tréboles, cuando el jugador desalmado que quiero ser juega con corazones? No sé, a veces sé que la quiero, pero no puedo sentir con un corazón, ya no tengo de esas cartas. Uno no puede ganar una partida, ni de amor ni de póquer, con puros corazones. Los tréboles, en cambio, son más sinceros y hasta traen suerte por la antonomasia de llevar tres brazos verdosos. El juego siguió sin la presencia de la ignominiosa razón. Las picas de mi contrincante martillaron el naipe que quedó en el pecho, que jamás había sentido como parte de mí. Al mismo tiempo me di cuenta, que descuidé a la flor de carne y tallo por la imperial desgracia marchita. Que los diamantes únicamente le ganan partidas (de las dos) a las prostitutas. Empecé a sentir con el trébol, se adecuó a mí como todas las noches de sábado, pero esta vez cambió mi mano flácida por mi desencajado pecho. Se metió por el estomago, me hizo cosquillas con sus extremidades y se instaló al lado del riñón, así me protegería del alcohol y del amor. Yo ya sabía que el trébol no me fallaría. Para finalizar nuestra reunión, le dije a mi contrincante, con acento americano: “I prefer to hold you in Texas more than playin’ Texas hold ‘em.”
Sebastián González

7 de mayo de 2013

Mural artístico...

Benévolo y ajusticiado 

Suplicios,
lamentos,
mira y se ve en el reflejo
del agua de su espejo
pues andaluz lucía
y establecía
en vuelo de aves,
en medio de paisajes,
clamorosos, pero con impuestos
llenos de seguros
por donde solo el corazón pasa,
pero sin mente se queda
y su cuerpo estupefacto
permanece aislado del cielo,
cada vez más cerca del abismo.

Sus ojos se miran y contemplan
el blanco del óleo,
las pinturas esperan
al igual que el enajenado,
ese que se ve escapando,
con sigilo, pudor
y con el olor
se mancha,
se viste con carne lastimada.

Establece una conexión
entre lágrimas e imaginación,
ya todo leído,
pero nada vivido.

Yacen los libros
sobre los cimientos
estables, pero frágiles,
ya aniquilados por frailes
no desvanecen,
solo hacen de ellos
iluminados cielos
que solo el alcanza
en medio de su caza.
Padre Ernesto

1 de abril de 2013

Mural artístico...

 ¿Sombra u holograma? 
Recuerda cada momento en el que estuve ahí, pero ya en estos soplos considero que son pocos, sin embargo, me atrevo a ser como la Luna, a salir todos los días, sin temor, sin clamor, sin pensar que dirán, si un día me veo incompleto o en otros momentos totalmente nuevo, pues ya se, de antemano que soy invisible, para unos cuantos y un holograma para los restantes. Mierda, que cosa tan tenas darse cuenta, que los detalles que tengo con vos cada vez son menos, y con el paso del tiempo vanos,  catatónicos y pérfidos.

En estos instantes, imagino, como sería que no me despreciaras cada cierto tiempo, pero que va, esas son solo ilusiones. No me atrevo a contárselo a nadie, porque me atengo al qué dirán, solo por eso, nunca llegaré a ser ese al que tantos has estado esperando, a ese por el cual te desvelas pensando por las noches, como te hará sentir, cuando te abrase, cuando te bese, cuando pase sus manos por aquella cintura, que me ha tenido, en un gran idilio, desde hace mucho tiempo. Me atrevo a contarte, que las cosas por mi mente, están más oscuras que nunca y no solo por ti, sino por situaciones adversas, que me permito no contar, sin embargo la única luz, que desde hace más de 8 meses se ha atrevido a iluminar esta celda, llena de murciélago, ogros, escorpiones y arañas, se desvanece, tal vez por mi culpa, tal vez por la culpa…… solo mía.

Sospecho, que soy esa silla, de color café ocre, maltrecha, que solo unas pocas personas se atreven a mirar y no por gusto sino porque no les cabe en la cabeza como tan bella persona es capaz de tener algo tan espeluznante, cerca de donde duerme, de conde vive la mayor parte de su tiempo, pero me da aliento saber que cada cierto tiempo te sientas en aquella butaca, por gusto, pero no pasa más de 5 minutos para que te pares, pues, que estupidez sentarse, en una mierda tan incómoda, teniendo algo mejor, como sillones, de cuero fino, traído desde esos animales que pocas veces vemos en esas provincias lejanas.

Saboreo, cada acto de desprecio hacia esta nada, carajo, me doy cuenta, que solo son culpa mía, que tu cumples, con hacerme caer (aún más) en aquel barranco, del cual no hay salida y lastimosamente, ya estoy más a dentro que a fuera, como más de uno en esta corta vida de perro que nos ha tocado, solo a algunos. Espero que te atrevas a venir a hablarme y decirme que me desprecias es porque yo hago lo mismo, que si me miras mal, es porque yo lo hago, que me dejas tirado al lado de la carretera, por no identificar entre nuestra relación y un juego, pero no pierdas el tiempo porque no tengo respuesta, para cuando me digas, espero que cambies, sin darte cuenta que la que ha cambiado eres vos, y no te lo puedo decir, debido a que las sombras no hablan, solo viven para seguir una presencia, a la cual que llega la luz iluminadora, escasa para otros.
Dr. Rieux